Estoy relajándome, poco a poco. Me doy cuenta de que no sólo hay que cicatrizar la panza, el corte que se ve, el de la superficie. También en las entrañas hubo un corte y un pegue y hay que dar tiempo y espacio para que se generen los nuevos tejidos. Sin embargo, las otras cicatrices, las que no se ven, están. Aunque estemos aliviados y sepamos que en un par de años esto, probablemente, quede como una anécdota en Berlín, la cicatriz está fresquita y con ella los sustos, los temores, la vulnerabilidad y la sensación de ser debil y pequeños seres pequeños. No estoy triste ni bajoneada, pero sí fue flor de paliza y ahora es el momento de cicatrizar, de a poco y lentamente. Cada proceso lleva su tiempo y la naturaleza nos muestra sus ciclos cada día.
Por las mañanas me despierto bastante bien y el desayuno es la mejor comida. Dos panes con manteca, queso-crema y dos fetas de queso gouda (¡48% grasa, hago lo contrario de lo que hace la gente, buscar en las góndolas los productos más calóricos) más mermelada de durazno encima. Sí, una bomba, todo lo que puedo. Un té con leche con dos terrones de azúcar... hace años que no tomaba el té con azúcar pero hay que agregar todo lo que se puede. Si todavía entra, un poco de yoghurt. La ducha es día por medio o cada dos, sepan disculpar, la cicatriz no debe ser mojada con tanta regularidad, más vale que esté sequita un par de días más (hasta el fin de semana con la venda). Después de la ducha tengo que descansar como una hora. Me deja a-go-ta-da pero limpita y encremada. A la mañana trato de leer un artículo para mi proyecto de acá. Me cuesta mucho concentrarme y hace días que avanzo poco pero es como para tener el hábito. Después del almuerzo (pastas, pureses, pollito y similar) me toca una siesta de como dos horas. A veces, no duermo pero al menos estoy en la cama. Estos días en los que María viene a almorzar, además, está toda la excitación de esperarla y que nos cuente sus obras de teatro y paseos. A la tarde toca tejer o leer y a la nochecita un poco de tele. La última novedad es que hice imprimir las fotos del casamiento (todo por internet, me llegaron por correo y transferí la plata desde el Homebanking ¡una vez llegadas las fotos! - Lo que e' el primer mundo, vio) y llegaron ayer así que ya tenía planeado hacer el album en esta etapa de recuperación. Antes de la internación compré todas las cosas y manualidades y Laura compró hoy el segundo tomo y mañana empiezo. Va a quedar pipí cucú, con todo el tiempo que me sobra ahora para hacerlo. Es bueno tener un proyecto y ahora éste va a ser el mío, mientras cicatrizo,hacer cosas que me gustan y disfrutarlas.
jueves, 7 de mayo de 2009
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