lunes, 4 de mayo de 2009

Días 11, 12 y 13 - Volver a empezar

No es de vagancia, no es de inercia, no es de distracción. Tengo un nivel de debilidad y cansacio que no sabía que uno podía tener. Es una sensación distinta, no es como si uno estuviera enfermo o como si hubiera hecho deporte o como si hubiera trasnochado. Es un cansancio total, como si el cuerpo hubiera gastado todo y ahora quedara en modo reserva, en piloto automático, en stand-by. No llega a ser sueño o agotamiento físico, ni siquiera desgano. Es un cansancio pleno. Levantarme de la cama, caminar al baño, comer, buscar algo, moverme, todo esto me acelera el pulso y necesito un rato para reponerme. Me dijo nuestro médico amigo que no es sólo la falta de peso o la gran operación sino también cómo queda el cuerpo después de tanto stress y adrenalina. Tanto puse el cuerpo para recuperarme rápido que es como una verdadera lucha de box. Das todo durante la pelea y los golpes no duelen tanto, pero, cuando la pelea termina, uno queda hecho una piltrafa. Estoy en la etapa piltrafita, entonces. No duermo tanto pero voy de cama a silla, de silla a sillón, de sillón a silla. Leo, tejo, miro películas. Hasta hablar me cansa así que estoy muy callada. Pobre Laura que está acostumbrada a tener una cotorra al lado y no a iniciar ella la conversación y que yo, la charleta, le responda con monosílabos. ¡Aprovechen, digan todo lo que quieran que ahora no hablo yo! Así es como nuestros días están bastante silentes, todo esto, claro, magnificado por la ausencia de Matías y Cacho quienes se fueron el sábado. Con poca energía, encima sin marido y sin padre, sí, me siento un poco triste y desganada. El alta es algo complejo porque sin duda uno quiere irse de un hospital, pero, a la vez, acá afuera está toda la vida de la que uno todavía no puede participar y con algunos sustos y un poco menos contenida. Para no ponerme demasiado melancólica, trato de pensar que cada día voy a estar mejor y apuesto a la mañana siguiente. Así funciona. A lo mejor, sólo estoy un poco anémica. Con mis 43 kg. no hay mucho resto. Trato de comer bien pero tampoco tengo un apetito jovial; por lo pronto, me dejan comer seguido aunque no sea tanto. Tomar mucho líquido y comer aunque sea algo de a ratos. Laura se frustra un poco porque le hago caras a sus ofrecimientos, pero, bueno, che, hago lo puedo.
La buena noticia es que ayer llegó María. Por esas casualidades de la vida, yo me iba a volver el 2 y ella iba a llegar el 3. Al final, termina ella visitándonos a Laura y a mí en nuestra mansión. Ella está muy ocupada con su Theaterforum pero pasó ayer un ratito de camino del aeropuerto al hotel y hoy vino a almorzar. Las tres juntas en Berlín, no nos lo hubiéramos imaginado. Ahora, Laura tiene a sus dos hijitas y una interlocutora con muchas anécdotas nuevas para contar. Yo puedo escuchar, me hace bien. Como todavía apenas podemos salir - salí dos veces, caminé un par de metros, fuimos al supermercado, todo me resultó demasiado aún - con María entra un poco de Berlín al departamento.

3 comentarios:

  1. Alelein,

    Que bueno tener noticias tuyas y cuantas!!

    Te mando muchísimas fuerzas desde aca y si bien no puedo imaginar y entender todo lo que estás pasando creo entenderlo aunque más no sea en una mínima parte y me alegro que en tus relatos, aunque estés en la etpa piltrafa hay muchas cosas que ocupan el medio vaso lleno!

    Cuidate mucho y acordate que aunque sea un poco lejos aca nos tenés a todos para contenerte de alguna manera!

    Y disfrutá de las mujeres de tu familia que pocas cosas son casuales en la vida!

    Beso grande,

    Coni

    ResponderEliminar
  2. Hola Ale linda!!!
    aca desde BA, desde la Feria del libro y la locura laboral te mando un beso grandote. Entro regularmente para ver cómo vas y me alegra ver que estás mejor, aunque cueste...
    Te extraño muucho y espero que vuelvas pronto!
    un beso y seguiimos en contacto,

    Viole

    ResponderEliminar
  3. Alecita,
    A pesar de todos mis intentos, todavía no logré teletransportarme para estar ahi, hablándote y contandote un sinfin de absurdas nimiedades anti-fylo... Probé todos los mantras, todas las piedras, y al final del asunto sigo igual de corporea que cuando empiezo. Tengo la certeza de todos modos que algo de todos nosotros (los que te keremos mucho) viaja y te acompaña.
    Te quiero mucho alecita... te mando un abrazo gigante.
    Hoy me tengo fe, quién sabe, quizás lo logre.. ommm...ommmm...ommmm
    Joey.

    ResponderEliminar