El día transcurrió de acuerdo a los hábitos hospitalarios adquiridos. Se mantienen los horarios de las comidas, de los paseos, de los recreos, la siesta, la visita de los médicos. Uno es un paciente con paciencia y pasivo mientras transcurren las horas. Es más simple vivir así pero uno se transforma en una especie de cuerpo-maquinita. Falta de todo.
La gran noticia del día de hoy es que los estudios hitológico-patológicos de mi ala derecha del intestino dieron negativos, es decir, no contienen o no muestran o no encontraron células cancerígenas. Uno podría pensar, entonces, que la operación fue en vano. En realidad, son buenas noticias, en realidad, significa que no tengo células malignas en mi cuerpo y que todo va a seguir bien. En un par de meses voy a poder retomar mi vida, sin pensar en la incertidumbre o sin tener que hacer chequeos seguidos con su obvia cuota de angustia.
Con el alivio y con que todo está saliendo bien llega un poco la descarga y hoy estuve un poco llorona y sensible. Estoy bajando un poco la adrenalina y el estado de alerta, de a poco, voy relajándome un poco. Mañana me dan el alta, me la merezco luego de tanto trabajo.
lunes, 4 de mayo de 2009
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