Bueno, no ha sido la mejor noche de todas.
Me desperté con el corazón a mil y toda transpirada. Me asusté y le dije a Mati: - Me siento rara-. - ¿Rara, cómo?- dijo él. -Rara-, llamá a la enfermera. Ella vino y midió un poco todo. Estaba acelerada pero le pareció que había sido una pesadilla, aunque yo no me hubiera percatado. OK, trato de seguir durmiendo, entonces. Con todo lo que me costó y pum, segunda pesadilla. Me despierta Mati, al menos soy consciente de que soñé algo. Quería gritar y no podía, estaba todo oscuro, estaba María. Mati me dijo: -¿Querés que prenda la luz?-. -Sí, le dije - era justo lo que estaba pidiendo en el sueño. Otra vez el esfuerzo por dormirse. No fue facil.
A la mañana todo empieza antes de las 7. Limpian, llega el desayuno, me miden, ponen, sacan. todo el primer rato es mi momento favorito: hay luz, hay paz, un nuevo día superado.
Hice mi rutina de gimnasia: caminar por el pasillo hasta la ventana y volver.
Largo rato en el sillón. El intestino dio sus muestras de actividad, algo ansioso, no supo esperar. Era previsible que iba a pasar así, aunque todos están más bien contentos porque significa que funciona.
Gran aconteimiento gran: de almuerzo hubo dos tostadas Kanalen. Parecía un asado. Qué modorra.
De tanta emoción - aunque estaba muy cansada - no pude dormir la siesta. Para eso, mi poltrona se transformó en reposera, la pusimos mirando a lla ventana, me quedé en musculosa, remangué las calzas y me puse a tomar sol. Soy la única persona que sale bronceada de un hospital
Toda la tarde con Laura; Matías y Cacho se fueron a trabajar (cazar) al mundo exterior. Habíamos planeado la revacha de la Gran Noche de Canasta así que los citamos para las 18 hs. Un poco más tarde vinieron, listos para el superclásico. Ganamos Matías y yo, por suerte. No los hicimos pelota pero ganamos. Como es a 2 de 3 nos falta la final. Y como si esto fuera poco, en mi anterior estadía en el hospital me engaché con el programa de los cantantes, como le decimos acá y escuchamos a los cuatro finalistas cantar por un puesto de superestrella.
Mati se buscó su milaga con fritas enfrente a las 10 de la noche (cuando acá se come a las 6) y Cacho y Laura se fueron. Miramos una serie y a dormir.
domingo, 26 de abril de 2009
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