La noche fue larga y rara.
1. Estuve toda la noche en una terapia intensiva, llena de cables y de pip pip pip.
2. Tuve casi todo el tiempo ambas piernas totalmente entumecidas. El acolchado parecía pesar una tonelada.
3. En mi haber, a saber:
Sonda nasogástrica: 1
Cateter urinario: 1
Sonda intravenosa central en el cuello con varias "canillitas": 1
Cateter en la espalda con bomba de peridural:1
Oxígeno: 1
Drenaje: 1
Total: 6
4. Después de todo el frío que había tenido luego de la operación y todo lo que tuve que tiritar, de repente, a mitad de la noche, olas de calor. Avisé que tenía fiebre. Sí, 38.3. Leucocitos: 14.000. Es normal después de una operación grande, dicen. A seguir durmiendo, a intentar, al menos.
Primera noche sin una parte de intestino, con dolor "raro" y sensación extraña
5. No pude dormir mucho. Entre otras cosas, el peso de las piernas, y que el mundo a mi alrededor parecía sonar por todos laodos.
6. Tenia un aparato agarrado a mi brazo para medir la presión que se prendía solo cada hora y me hacía pegar unos sustos bábaros.
7. Intenté ver una serie por internet con la pequeña computadora. No me interesó nada nada.
Novedades durante el día de hoy:
- Me sentaron en el borde de la cama y me lavaron. Punto favor.
- Con los signos estables pasé de terapia a la habitación común. Gracias a esto me sacaron:
* la sonda nasogástrica - Uf, qué feo cuando te la sacan
* el oxígeno
* me corrieron el cateter de peridural para tener más sensibilidad en las piernas.
Sin embargo, debido a esto, al error humano en el perfecto sistema alemán lo corrierron demasiado y los dolores empezaron a crecer indescriptiblemente. Nadie se había dado cuenta de esto y no presuponían que la recién operada estaba sin calmantes, en bruto. Los dolores fueron insoportables, nunca sentí algo así en mi vida. Suerte que el cuerpo olvida. Así aproximadamente 40 minutos hasta que notaron el problema y los intravenosos causaron su efecto. Llegó el alivio.
La ventaja de este infortunio es que recuperé mis piernas, la desvenaja es que estos calmantes me ponen medio lela. Dormí toda la tarde, interrumpida un poco por arcadas y sus consecuencias. Parece algo esperable cuando te sacan un cacho de intestino.
A la noche se quedó Matías como "persona acompañante". Yo dormí.
sábado, 25 de abril de 2009
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